Toru Kumon es un profesor de matemáticas japonés cuyo hijo fracasaba justamente en esta asignatura. Esto hizo que el Sr. Toru Kumon se replanteara la manera de enseñar la materia y diseñó su propio material para enseñar a su hijo, desde lo más básico hasta lo más avanzado, aumentando el nivel de dificultad de forma gradual, paulatina, de modo que el alumno casi ni se daba cuenta de que iba avanzando. Fomenta el autodidactismo y, por ende, la concentración y el hábito de trabajo. El éxito fue tal, que amigos y conocidos le pidieron copias del material y la expansión del método llegó hasta todo el mundo en forma de franquicias. El material se presenta en forma de cuadernillos de 10 páginas cada uno y medida de cuartilla que se dividen en 23 niveles. Los niveles no se corresponden a los currículums oficiales de matemáticas, por lo que no sirve como repaso ni para preparar el exámen de recuperación de septiembre. Kumon busca resultados a medio y largo plazo. La mayoría de los alumnos de Kumon van adelantados respecto al nivel de su clase de matemáticas; sin embargo, si dejan el programa suelen quedarse al mismo nivel que el resto de la clase. Al igual que con Doman, el truco de Kumon es hacer sesiones muy cortas. Los alumnos del primer nivel (que suelen tener entre dos y cuatro años de edad) trabajan entre cinco y diez minutos al día. La duración va aumentando hasta llegar a un máximo de 20 o 30 minutos para los niveles superiores. La diferencia: Kumon ha de trabajarse TODOS LOS DÍAS DEL AÑO, incluidos domingos, festivos y vacaciones y con las únicas excepciones de enfermedad u otras causas de fuerza mayor. Y, por último, la diferencia fundamental es que Kumon es un curso: has de matricularte y pagas mensualidades, independientemente de que algún día no lo hagas, de que unos meses uses más material o menos. En contrapartida, tienes asignado un tutor, que siempre es alguien con titulación universitaria para poder ejercer la actividad (suelen ser maestros, psicólogos, pedagogos, etc). En la modalidad habitual, el niño asiste al Centro Kumon una o dos veces pro semana (depende de cada centro) y se lleva a casa cuadernos suficientes para el resto de la semana. En la modalidad a distancia, el niño nunca acude al centro sino que recibe todo el material en su casa y hace la actividad con los padres, remitiendo después una hoja de resultados al profesor quien indica si es necesario hacer repeticiones de algún cuaderno o si se puede seguir avanzando. Está empíricamente comprobado que los alumnos de Kumon adquieren ese hábito de estudio y capacidades autodidactas de las que hablábamos y no sólo no tienen fracaso escolar sino que suelen tener un rendimiento superior a la media. Además, ganan en rapidez por lo que concluyen sus tareas de otras materias escolares en menos tiempo, lo cual les deja más tiempo libre. Visto el éxito del método Kumon de matemáticas, se desarrolló también el método Kumon de lenguaje que ya existe en varios idiomas. |
